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Foro: Es Invencible K?

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¿Es Invencible K?


El 20 de abril de 2005, desde un palco en San Nicolás, el Presidente desafió: “Algunos no quieren que digamos que el Gobierno plebiscita en octubre, pero la verdad es que si la gente dice que sí, vamos para adelante con todo. Si no, otra será la historia”.
Para ganar un plebiscito, se necesita el 51 % de los votos.
Kirchner fue electo con 23%.
En las últimas elecciones, los candidatos del gobierno no llegaron a obtener el 32 % de los votos.
Si se le suman los votos del peronismo duhaldista, el peronismo unido obtiene 41%, 10 puntos menos que la victoria plebiscitaria.

La pregunta del millón:

¿Porqué el Presidente no logra transformar en votos una imagen positiva del 70%?


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en: Tue 28 de Mar de 2006 [14:25 UTC] puntos: 0.00 lecturas: 19416

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Re: ¿Es Invencible K?


Artículo aparecido en Revista DEBATE,
Rodolfo Terragno
Esperanzas opositoras
Masa crítica

Un candidato con vuelo propio, capaz de obtener 30-40% de los votos y armar una estructura de poder (minoritaria pero sólida), cambiaría el mapa político. Sería el jefe de la oposición, pondría límites al oficialismo y aprovecharía su inevitable desgaste.


La elección del año próximo tiene dueño. Esa es la convicción del oficialismo.

Según se escucha en los pasillos del poder, los próximos meses no bastarán para mellar la popularidad de Néstor Kirchner:

La inflación no se comerá la devaluación de 2002, que aún impulsa el crecimiento económico y el empleo.

Tal inflación, por otra parte, no le será facturada al oficialismo. Éste ha sabido poner la culpa en los supermercados, la “patria ganadera”, los exportadores y otras fieras contra las cuales lucha el valeroso pingüino.

Las retenciones —introducidas, también, en 2002— seguirán llenando los morrales del fisco.

El encarecimiento mundial del petróleo no se reflejará en la Argentina. Repsol y Petrobras podrán enojarse con Hugo Chávez o Evo Morales; no con Kirchner, que respeta la propiedad privada, facilita (con retenciones bajas) la exportación de hidrocarburo, y apenas pide que se morigere el precio interno de la nafta. Las grandes corporaciones están, hoy, dispuestas a aceptar mucho más que una regulación de precios domésticos. Jeroen van der Veer, máximo ejecutivo de la Shell en el mundo, sostiene que —frente a la ola latinoamericana de nacionalismo— las petroleras deben “armonizar posiciones con los gobiernos, que en definitiva son los que mandan”.

Chávez y Morales le dan a Kirchner otra ventaja: aparecer como contestatario y, al mismo tiempo, contar con el beneplácito (no expreso) de los Estados Unidos. La oposición argentina tiene, así, poco espacio: para la izquierda es difícil competir con el progresismo oral de Kirchner; para la derecha es difícil ignorar que —en el actual contexto latinoamericano— la Casa Blanca ve, en la Casa Rosada, un caso de “mal menor”.

La fragmentación política impide la alternativa. Como si la Argentina fuera una sociedad anónima con una pléyade de pequeños accionistas no sindicados, hoy un grupo maneja todo a su antojo.

Los fondos fiduciarios, y otros mecanismos opacos, ponen en manos del gobierno una masa de recursos que será (ya es) empleada para ganar voluntades provinciales y municipales.

La obra pública, aunque se realice sin plan y de manera ineficiente, se convertirá en eficaz instrumento de propaganda.

Para el círculo áulico, la incógnita no es quién ganará en 2007 sino por cuánto.

Un candidato con vuelo propio, capaz de cosechar 30-40% de los votos y armar una estructura de poder (minoritaria pero sólida), obligaría a cambiar el mapa político que hoy cuelga de los despachos oficiales.

Por empezar, ese candidato haría más difícil que el oficialismo ganara en primera vuelta: un objetivo que requiere sumar 45% de los votos, o más de 40% con una diferencia no inferior a 10 puntos. Cualquiera de los precandidatos actuales le asegura esos márgenes a Kirchner.

Con un candidato brioso, la situación sería distinta. Aun si el oficialismo sorteara el obstáculo electoral, en el segundo período se encontraría con un genuino jefe de la oposición, capaz de poner límites al oficialismo y aprovechar el inevitable desgaste de las autoridades reelegidas.

En 2007-2011, las grandes potencias —obligadas a frenar la inflación de costos producida por el alza del petróleo— mantendrán tasas de interés que aminorarán el crecimiento o provocarán recesión. En la Argentina, se agotará el efecto del 3 a 1 y habrá que optar (otra vez) entre competitividad y estabilidad. La improvisación económica, unida al populismo —que conspira contra la efectiva justicia social—, tendrá un efecto erosivo sobre el gobierno. Una oposición con liderazgo neto, y proyecto claro, podría llegar al gobierno en 2011.

Algunos opositores sueñan (y el gobierno teme) que Roberto Lavagna acepte un doble reto: convertirse en candidato y —si no triunfa en 2007— asumir como conductor de una fuerza que muestre la alternativa.

No está claro que el ex ministro quiera o pueda.

Sí está claro que su potencial supera al de otros.

Fue un competente piloto de tormentas en 2002. Luego administró la tasa de cambio, reestructuró la deuda y controló —bajo dos Presidentes distintos— una economía que, cuando él asumió, no tenía rumbo.

Es posible que Lavagna tema convertirse en otro Cavallo.

También Cavallo fue un piloto de tormentas: acabó la hiperinflación que, al hacerse cargo él, amenazaba con destruir la economía. Eso lo llevó a sentirse presidenciable, y cometer errores políticos. El más grave fue integrar el gobierno de Fernando de la Rúa, con el afán de fortalecer su imagen de Salvador.

La política —aprendió Cavallo— no es para cualquiera.

Eso no desahucia a Lavagna: un técnico más realista y templado. Sin embargo, no es improbable que él se mire en tal espejo.

Parte de la oposición cree que no. Hay quienes suponen que Lavagna está “midiendo” sus posibilidades. También están los entusiastas, para quienes sólo espera el “momento oportuno”.

El gobierno confía en que así no sea; pero, por si acaso, intenta desacreditar la eventual candidatura. Deja trascender, por ejemplo, que el ex ministro es parte de un guiñol dirigido Raúl Alfonsín.

Eminente actor de la historia contemporánea, el ex Presidente carece, sin embargo, de la varita mágica. En 1995, su candidato presidencial tuvo 16,8% de los votos; en 2003, apenas 2,34%.

Si Lavagna diera el paso, tendría la adhesión de muchos radicales; pero eso no lo convertiría en instrumento de partido alguno. Su misión sería encabezar una concertación, abarcadora, que se preparase para gobernar o, en su defecto, ejercer un efectivo control democrático.

La magnitud de la tarea lo fuerza a ponderar numerosos factores. No puede guiarse sólo por las encuestas sobre imagen.




Claves

Éstas son dos tesis, que en su momento fueron expuestas en esta columna, y ahora sirven para explicar por qué algunos opositores lúcidos intentan formar (y el oficialismo evitar que formen) una masa crítica:

“Teóricos y opositores confundidos proponen un partido de centro-izquierda y otro de centro-derecha. No advierten que sólo una fuerza electoral de masas puede restablecer el bipartidismo”. Debate, Nº 157.


“Un partido que no alcanza a 30% de los votos es una PYME, incapaz de competir por el poder. Kirchner aprovechó una circunstancia irrepetible y llegó con su propia PYME; pero, desde gobierno, está transformándola en monopolio”. Debate, Nº 163



 
en: Fri 02 de Jun de 2006 [03:52 UTC] puntos: 0.00
Re: ¿Es Invencible K?


Artículo escrito por Rodolfo Terragno, publicado en la Revista Debate el 27 de octubre de 2005

http://www.terragno.org.ar/vernota.php?id_nota=617

HOY SE CORONA, MAÑANA SE DESTRONA
La levedad del sufragio



Al Hombre, decía Borges, “no le fue dado el don de predecir; concibe el futuro como una prolongación del presente”.

Esa incapacidad humana, sin embargo, tiene grados diferentes.

En política, se puede pronosticar —con aceptable margen de error— cuando se catean los fenómenos subyacentes.

El peor método de predicción es la votomancia, practicada por quien lee los votos como un tarotista lee las cartas.

Cuando Alfonsín ganó con 51,75% de los sufragios, en 1983, muchos se apresuraron a proclamar la muerte del justicialismo. Cuatro años más tarde, la UCR perdía las elecciones legislativas en casi todo el país y, en 1989, el PJ estaba otra vez en el poder.

Cuando Menem logró la reelección con 44,94 %, en 1995, muchos vaticinaron la re-re. Otros, imaginaron que el próximo presidente sería Bordón, quien había cosechado 4.993.360 sufragios. Dos años más tarde, el menemismo caía derrotado y, para entonces, la estrella de Bordón ya se había extinguido.

Cuando De la Rúa ganó con 48,37 %, en 1999, nadie pronosticó que, en 24 meses, el poder se le escurriría entre los dedos.

Cuando Menem ganó la primera vuelta, en las elecciones presidenciales de 2003, era difícil anticipar que —dos años después— Angel Maza lo derrotaría en La Rioja.

Tras aquella elección presidencial, López Murphy (3.173.475 votos; 5,87% menos que Kirchner) fue prematuramente ungido “el líder de la oposición”. Los “expertos” no podían imaginar su debacle en la elección bonaerense de 2005.

Ahora, los analistas políticos –resultados del domingo en la mano— acarician otra vez la bola de cristal. En el torneo de profecías, todos se atreven a describir el paisaje político de 2007.

Suponen que pueden verlo a través de un cristal: el de la Provincia de Buenos Aires, donde Cristina Kirchner obtuvo un triunfo “aplastante” que preanunciaría la reelección.

La provincia de Buenos Aires se gana, casi siempre, con más de 40%. Desde el retorno a la democracia, estos son los porcentajes acumulados por los candidatos triunfantes (a gobernador o legislador nacional):

AÑO PARTIDO CARGO CANDIDATO %

1995 PJ Gobernador Eduardo Duhalde 56,59

1983 UCR Gobernador Alejandro Armendáriz 51,98

1995 PJ Diputado Fernando Galmarini 51,92

1983 UCR Diputado Juan Carlos Pugliese 49,38

1999 PJ Gobernador Carlos Ruckauf 48,34

1993 PJ Diputado Alberto Pierri 48,17

1987 PJ Gobernador Antonio Cafiero 46,48

1991 PJ Gobernador Eduardo Duhalde 46,26

2005 F. para la Victoria Senadora Cristina Kirchner 46,01

1987 PJ Diputado Ítalo Luder 45,08

1989 PJ Diputado Oscar Alende 44,68

1991 PJ Diputado Felipe Solá 44,63

1999 Alianza Diputado Horacio Jaunarena 43,30

2003 PJ Gobernador Felipe Solá 43,30

1985 UCR Diputado Leopoldo Moreau 41,46

1997 Alianza Diputada Graciela Fernández Meijide 41,36

2003 PJ Diputada Hilda Duhalde 40,73

2001 PJ Senador Eduardo Duhalde 37,69

2001 PJ Diputado Jorge Remes Lenicov 37,36


El piso de los ganadores, como se ve, rara vez baja de 40; y hasta los perdedores llegan a superar esa cifra. En 1999, Rafael Romá —derrotado por Jaunarena— alcanzó 41,68.

No obstante, el oportunismo hermenéutico fingirá que la elección del domingo fue única. Se alegará que:

No era una elección presidencial. Es cierto que, en 1983, 1989, 1995 y 1999, los candidatos de la provincia fueron “arrastrados” por las fórmulas presidenciales. No es cierto, en cambio, que ahora el arrastre haya sido menor: el Presidente planteó esta elección como el ballottage que Menem le negó dos años atrás, pidió que se “plebiscitara” su gestión y llevó como candidata a su propia esposa.

No se elegía gobernador. Sin embargo, corresponde incluir los votos de Duhalde, Armendáriz, Ruckauf y Cafiero: prueban que el triunfo en Buenos Aires, por más que esta provincia represente 37,22% del padrón nacional, no es presagio de conquistas mayúsculas. Habiendo llegado a la gobernación “aplastando” (entre 46,48 y 56,59% de los votos), ninguno de ellos fue, luego, Presidente por elección popular. Los legisladores “por arrastre”, a su vez, no se convirtieron en protagonistas de la política nacional.

El justicialismo estaba dividido. Si hubiera pragmatismo en los vencidos —y generosidad en los vencedores— el justicialismo podría reunificarse y alcanzar un caudal comparable al que Duhalde tuvo en 1995. Aquél torrente no pudo superar, sin embargo, a Fernando de la Rúa en 1999.


El triunfo de Cristina Kirchner sirve a los intereses de su esposo, ahora y en el futuro inmediato. No es, en cambio, una garantía de poder futuro.

Tampoco es garantía la envidiable energía política que, en estas semanas, demostró el Presidente: para ganar respaldo, se echó la campaña al hombro, juntó cabezas, puso la cara en lugares inhóspitos, distribuyó promesas y corrió riesgos.

Las cartas en las cuales se cifra el 2007 no están dentro de las urnas, ni tiradas bajo las tribunas.

Serán echadas por el INDEC, y son las cartas que permiten “leer” la economía.

Hoy, el oficialismo es beneficiario de dos medidas que no tomó: una, el default, que dejó mucho dinero en casa y permitió reestructurar la deuda; otra, la devaluación, que aumentó las exportaciones, permitió sustituir importaciones, reactivó la industria, creó empleo y ensanchó la recaudación fiscal.

Si la primavera económica es larga, el país marchará (como en 1995) hacia el continuismo.

Si llegan las tormentas, los remolinos electorales traerán y llevarán votos de un lado a otro. En ese caso, nadie recordará la elección del domingo pasado.






 
en: Mon 15 de May de 2006 [01:37 UTC] puntos: 0.00
Re: ¿Es Invencible K?


Porque no pensamos como arreglamos el tema oposición,que es el nuestro.
Deberíamos salir con propuestas serias,lógicas y con fundamento,como por ejemplo que se debe hacer en el tema de la contaminación del rió,con el transporte en el área local,con el puerto,con la educación y la salud.
Pienso que nos empezarían a escuchar si hacemos propuestas bien concretas, y no que nos pasemos analizando las virtudes de los dirigentes circunstanciales que tenemos.
Hasta pronto.

Mario Tabakman


 
en: Thu 30 de Mar de 2006 [15:23 UTC] puntos: 0.00
Re: ¿Es Invencible K?


El tema no es si es invencible....sino quien y como lo pueden vencer.
Otra vez un Presidente populista con altisima imagen positiva...(des) aprovechando un tiempo inmejorable.
El tema es que pasa con los "no populistas" y porque la sociedad argentina siempre se inclina para el mismo lado (el dedl discurso irresponsable).
Que K recoja la mitad de votos que su imagen, hasta puede ser una mala noticia....., imaginate bien asesorado!!!!

Miremos para adentro...: puede el radicalismo asumir el rol de "Fiscal de la republica" luego de sus últimas experiencias en el poder?
Cómo se construye hoy una alternativa poítica....acaso deambulando por formaciones políticas de temporada?

Fabio Quetglas

 
en: Thu 30 de Mar de 2006 [15:18 UTC] puntos: 0.00
Re: ¿Es Invencible K?


La primera podría ser que el presidente gobierna de una manera y no encuentra los candidatos que
reflejen esa forma de ejercer el poder, podría ser una respuesta.
La segunda podría ser que la idiosincrasia cívica del argentino y porteño,
lo considera buen gobernante pero reconoce sus características autoritarias
y le pone freno, votando expresiones satelitales a su proyecto, Binner,
Juez, Ibarra, etc.
La tercera que esas expresiones satelitales diseminan la posibilidad del
gobierno de sumar votos a su proyecto.
La cuarta es que al gobierno solo le interese sumar votos de legisladores de
poca convicción o condiconarlos por la caja o por su imagen positiva, dado
que para algunos dirigentes la foto con K LES GARANTIZA SU REELECCIÓN
DISTRITAL.

Omar Avendaño

 
en: Tue 28 de Mar de 2006 [20:45 UTC] puntos: 0.00
Re: ¿Es Invencible K? este tópico fue reportado


Estuve viendo los datos del ministerio del interior, me pregunto cuantos votos de Santa Fe fueron radicales, y en Santiago del Estero como poder cuantificarlos de manera que se puedan dividir los del FV y la UCR.

Agustín Pineau

 
en: Tue 28 de Mar de 2006 [20:43 UTC] puntos: 0.00

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